miércoles, 18 de junio de 2008

¿Calidad en la educación madrileña?

Carta suscrita por 44 firmas de asesores y personal de administración y servicios de la Red de Formación de la Consejería de Educación, Comunidad de Madrid.

A principios de junio la consejera de Educación Lucía Figar presentó el Nuevo Plan de Formación permanente para los docentes madrileños como algo moderno, innovador y cercano al profesorado. La realidad es que, como plan, el único objetivo que tiene es desmantelar la red de formación que ha ido creándose durante décadas y que hoy cuenta con veintiocho centros en la Comunidad de Madrid, dotados con recursos técnicos y humanos que van a ser reducidos a escombros por obra y gracia de la nueva remodelación

A saber: aulas equipadas con ordenadores, medios audiovisuales, espacios para organizar conferencias, cursos, seminarios y grupos de trabajo, equipos de asesores expertos en diseñar formación científica y didáctica relacionada con materias de la educación infantil, primaria, secundaria, atención a la diversidad, lenguas extranjeras y tecnologías de la información y la comunicación. Estos profesionales de la educación llevan años trabajando en la búsqueda de especialistas en esos ámbitos para ofrecérselos a los docentes con el fin de contribuir a la mejora de la práctica educativa cotidiana. Las actividades de formación se someten a un seguimiento durante su desarrollo y a una evaluación final para detectar elementos aprovechables y aspectos mejorables. Pues bien, estos recursos humanos y materiales van a ser ahora demolidos sin que a los responsables de semejante decisión les tiemble el pulso.

Habrá un único centro regional, el CRIF 'Las Acacias', de Madrid, que funcionará como un laboratorio de ideas para poner en marcha actividades formativas de carácter innovador y experimental y que, búsquese la novedad, ya existe actualmente. La red contará también con cinco Centros Territoriales de Innovación y Formación, que darán cobertura a la región y se encargarán de atender las necesidades de formación en los centros educativos de su zona, y de dotar a los docentes de los recursos humanos y técnicos que requieran. ¿Cómo se van a atender esas necesidades, si, por poner un ejemplo, los profesores de San Martín de Valdeiglesias, que ahora cuentan con un CAP su población, tendrán que ser asistidos por el Centro de Móstoles, que queda nada menos que a sesenta kilómetros. Los Centros Territoriales contarán con veintidós centros colaboradores (colegios e institutos) distribuidos por la Comunidad, que facilitarán los espacios y medios necesarios para realizar las distintas actividades formativas ¿Qué espacios y medios van a facilitar si ya andan escasos para atender las necesidades docentes propias. Esos medios y espacios están en los CAP y van a desaparecer gracias a una decisión torpe, irresponsable y equivocada.

En la presentación del nuevo Plan se dice que este contempla la formación presencial con una oferta de 3.500 actividades ¿Con qué medios va a organizarse tal cantidad de actividades si se reduce el número de CAP de 28 a 5? Esta reducción es la triste y única novedad, lo demás es pura palabrería propagandística para ocultar la falta de interés por los servicios públicos. Por ejemplo: se añade que los profesores contarán con una oferta formativa enfocada al manejo de las tecnologías de la información y la comunicación y al aprendizaje y perfeccionamiento de lenguas extranjeras. Los CAP que se van a suprimir llevan años organizando formación con asesores especializados en esas materias ¿Dónde está la novedad y dónde está la mejora? ¿En la eliminación del 82 % de los recursos actuales?

Se proclama también que la Consejería de Educación destinará más de 3,5 millones a ayudas individuales para los docentes que deseen realizar actividades de formación ¡fuera de la Red de la Comunidad!, en universidades, instituciones y otros organismos acreditados. Claro, si se va a adelgazar de este modo el servicio de formación, los profesores tendrán que buscársela en otras instituciones. Pero es que, además, esas ayudas han existido siempre para complementar el apoyo de la Red de Formación que ahora se suprime, luego tampoco se añade nada a lo que ya teníamos ¿Será la novedad que ahora la empresa privada sustituirá al servicio público, despreciando y reduciendo a polvo los recursos que todos hemos financiado con nuestros impuestos y en línea con lo que está ocurriendo en la educación madrileña en general y en otros ámbitos como la sanidad?

Otro supuesto hallazgo del nuevo plan es que se destinará una partida presupuestaria para cursos y seminarios promovidos por organizaciones sindicales ¡Si los sindicatos llevan años ofreciendo formación financiada con fondos públicos! ¿Dónde está la noticia? ¿Dónde el nuevo plan?

Se subraya el hecho de que, por primera vez, las actividades culturales, científicas, deportivas e institucionales que realicen los profesores con alumnos fuera del horario lectivo, a propuesta de la Administración educativa, serán reconocidas y puntuarán para la obtención del complemento retributivo del profesorado. El complemento retributivo existe desde hace años y para disfrutarlo había que acreditar un mínimo de horas de formación en periodos de seis años. Con el nuevo plan, será necesario, no ya actualizarse constantemente en conocimientos y metodologías, sino trabajar más sin otra compensación económica que la que ya se obtenía recibiendo formación, pero ahora sin recibirla.

Además, dice la Consejería, la formación permanente del profesorado será reconocida como mérito docente para convocatorias, concursos y otros actos administrativos. ¿Todavía no se han enterado de que esto ha sido práctica constante desde que los que nos dedicamos a la educación tenemos memoria de nuestra vida profesional?

Para poner en marcha la nueva oferta formativa, la Consejería dice que modernizará la actual red de centros de formación permanente del profesorado y los dotará de los recursos tecnológicos necesarios -pizarras digitales, recursos multimedia, sistemas de videoconferencia, etc. Como ya se ha indicado, esos recursos existen en los CAP que se ahora se van a desmantelar, y que, por dedicarse exclusivamente a la formación, tienen mucho mejor organizados y gestionados de lo que, obviamente, estarán nunca en un centro docente, donde hay que atender necesidades más urgentes que requieren toda la dedicación, como es el desarrollo de la práctica docente. La formación gestionada por los colegios e institutos será un elemento residual que ningún profesor querrá atender por no tener ni tiempo ni incentivos para hacerlo. Por otra parte, ¿qué destino van a tener los equipos informáticos y audiovisuales de los centros que desaparecen, cuál las bibliotecas, en qué oscuro depósito van a abandonarse los expedientes que contienen tanta información valiosísima para el diseño de futuras actividades formativas?

La única lectura posible de este nuevo plan de formación es que los madrileños tardaremos muchos años en recuperar lo que muchos años ha costado construir y ahora, en un suspiro irresponsable, se va a masacrar con una decisión administrativa que ignora la experiencia, puntos de vista, aportaciones y oficio de quienes llevan años trabajando en formación del profesorado no con fines lucrativos, como los que podemos suponer a las empresas privadas que van sin duda a sacar tajada de este despropósito, sino exclusivamente para ofrecer un servicio público, con el aval de conocer perfectamente las necesidades de la profesión docente por la simple razón de pertenecer a ella. No se garantiza el derecho a la formación permanente de todo el profesorado que establece la Ley Orgánica de Educación en su artículo 102 como responsabilidad de las Administraciones educativas.

1 comentario:

SINDICATO DE ESTUDIANTES dijo...

SINDICATO DE ESTUDIANTES


COMUNICADO DE PRENSA


EL SINDICATO DE ESTUDIANTES PIDE UNA HUELGA GENERAL EL PRÓXIMO CURSO EN DEFENSA DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS EN LA COMUNIDAD DE MADRID


Las movilizaciones de estos meses de abril y mayo han sido una constate en la Comunidad de Madrid. Decenas de miles de padres, profesores y estudiantes han salido a las calles para luchar contra la derecha.

Tras varios años en los que la política privatizadora y de ataques a las condiciones de vida de la clase trabajadora por parte del Partido Popular no ha encontrado ninguna respuesta entre los dirigentes sindicales y de la izquierda, todo el descontento y el cabreo acumulado ha salido a la luz. Luchas como la de la limpieza del Metro, la EMT, el SER, sanidad, educación… han puesto encima de la mesa la voluntad de lucha de los jóvenes y trabajadores.

En el propio terreno educativo las luchas han ido en aumento de una manera exponencial, desde las primeras concentraciones en febrero y abril con miles de personas contra la privatización del colegio público de El Álamo y contra el decreto de infantil hasta las manifestaciones históricas de los días 7 de mayo y especialmente la del 21 de mayo, con más de 90.000 personas en defensa de la educación pública.

Es evidente que el movimiento en contra las privatizaciones va en ascenso, ya que es mucho lo que nos estamos jugando. Es muy positivo que desde los sindicatos ya se haya puesto encima de la mesa un plan de movilizaciones que abarca hasta el final del año. Este calendario incluye varias concentraciones durante el mes de junio y la convocatoria de una huelga entre octubre y diciembre del próximo curso. Ante la prepotencia de la Consejería de Educación y el gobierno de Esperanza Aguirre, que se niega a reconocer la realidad que tiene frente a sus narices, la continuación de la lucha con una nueva jornada de huelga está totalmente justificada y es más necesaria que nunca.

La mejor garantía para que el siguiente paso en la lucha sea un éxito es que la participación sea todavía más masiva que en las anteriores. Para esto es necesario empezar a prepararlo desde ya. Por eso, desde el Sindicato de Estudiantes proponemos a los sindicatos de clase que celebremos una reunión durante este mes para concretar y hacer pública la fecha de la huelga general.

Dejar esta convocatoria para más tarde supone correr el riesgo de que el movimiento se disperse en una serie de concentraciones aisladas, lo que puede dar una imagen de debilidad que pueda ser utilizada por la Consejería para dar introducir desmoralización y división en el movimiento y finalmente salirse con la suya, convirtiendo la educación en un negocio en manos de los empresarios y la jerarquía eclesiástica.




Madrid, a 6 de junio de 2008