viernes, 6 de junio de 2008

Manifiesto en apoyo del mantenimiento de la red pública de formación permanente del profesorado en la comunidad de madrid

Excma. Sra. Dª Lucía Figar de Lacalle, Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid

Ante la confirmación del desmantelamiento de la mayor parte de los Centros de Apoyo al Profesorado de la Comunidad de Madrid (23 de los 28 actuales), los docentes de centros sostenidos con fondos públicos, manifestamos nuestra indignación y disconformidad con esta decisión, ya que conllevará la pérdida de oportunidades y de calidad en la formación del profesorado de nuestra Comunidad Autónoma.

Al desaparecer los actuales CAP el profesorado se verá privado de las importantes prestaciones que hasta ahora estos centros públicos de formación vienen ofreciendo, entre ellas:
•La puesta a disposición de los centros educativos de una serie de recursos didácticos y tecnológicos, fácilmente accesibles y gratuitos.
•Un lugar que posibilita el encuentro del profesorado y facilita el contacto entre colegas con el fin de intercambiar conocimientos, experiencias e inquietudes.
•Modalidades formativas basadas en el intercambio, como las jornadas, están amenazadas.
•La posibilidad de un asesoramiento profesional singularizado, cercano y rápido.
•Una oferta formativa variada, plural, contextualizada y adaptada a la zona y a las necesidades de los centros educativos, que son directa y sistemáticamente recogidas por los CAP.
•Unas instalaciones y recursos a disposición del profesorado, la Administración y la Inspección educativas.

Estos y otros aspectos pueden únicamente ser garantizados por una red pública de formación permanente del profesorado, que debería basarse en la diversificación y la descentralización, con sedes próximas a los centros y en la que puede participar todo el profesorado.

La actual red de Centros de Apoyo al Profesorado (CAP), ha tenido un funcionamiento adecuado y su desaparición, que no responde a criterios de eficacia, supondrá una notable degradación del nivel de calidad de la formación del profesorado. Desmantelar una infraestructura como ésta, en la que durante más de veinte años se han sumado esfuerzos, conocimientos y experiencia del profesorado y de las diferentes administraciones educativas, es un proceso difícilmente reversible.
Este es un ejemplo más de la política de “tierra quemada” que está practicando la actual Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. El intento de restablecer en el futuro la red de formación tal y como actualmente se encuentra, exigiría una enorme inversión económica y un esfuerzo colosal de la Administración educativa.
La reducción de la actual red (28 CAP) a cinco Centros Territoriales de Innovación y Formación para toda la Comunidad de Madrid, hará inviable la adecuada atención a todos los centros educativos y al profesorado de zonas tan amplias.

Las medidas que se pretenden implantar con el nuevo plan de Formación Permanente se basan en un “espíritu competitivo” entre el profesorado, según declara la propia Administración; en un claro afán de privatización de la formación y en el “adoctrinamiento” de los docentes.

Rechazamos la forma y la filosofía que subyace a esta remodelación, que se ha llevado a cabo de espaldas al profesorado y sus representantes, y sin contar con la experiencia de los profesionales que a lo largo de estos años han formado parte de la red de formación.

Por todo lo expuesto, exigimos la paralización de los decretos reguladores de la nueva estructuración y la apertura de un proceso dialogado, en el que se propicie la máxima participación de todos los sectores implicados para abordar las mejoras de la red de formación que se consideren convenientes.

Junio de 2008



3 comentarios:

Ángeles Patiño dijo...

Suscribo íntegramente este manifiesto. Después de 16 años de servicio docente en Aranjuez, he conocido muy de cerca la labor formativa del CAP de esta localidad y puedo afirmar que no sólo ha desempeñado una gran tarea en este sentido, sino que además ha logrado otros muchos objetivos, por ejemplo vertebrar a todo el colectivo de la educación de Aranjuez, coordinarlo, unas veces promover y alentar proyectos entre el personal docente,otras estudiar sus propuestas y hacerlas viables, si eran pertinentes... En suma, ilusionar y motivar a un grupo amplio de profesionales imprescindibles en nuestra sociedad, que precisamente son más imprescindibles cuanto más motivados están. Por todo ello, concluyo diciendo que siento la pérdida de nuestro CAP, como una orfandad desde el punto de vista profesional. Ninguna otra medida de formación previsible será tan cercana, tan personalizada, tan efectiva...
Animaba a sus discípulos Quintiliano, allá por el siglo I d.C.,a que estimaran a sus maestros como a sus padres espirituales, pues bien, este consejo del orador hispano expresa muy bien mi congoja en este momento, pues siento la pérdida del CAP como la defunción de un buen progenitor, que siempre ayuda, forma, comprende, escucha, anima...
Lo siento.

Javier Medina dijo...

Hace unos años tuve el honor de ser asesor de formación en el Centro de Formación del Profesorado de Aranjuez. Formé entonces parte de una red de formación en la que descubrí el rigor en el trabajo, la importancia de la precisión y del trabajo en equipo. Una época en la que la falta de recursos económicos debía ser compensada con imaginación, esfuerzo y dedicación. Contribuí modestamente a acercar la formación al profesorado. Ya en aquellos tiempos se establecieron líneas de trabajo pioneras que ahora se quieren "reinventar": teleformación a través de videoconferencia, proyectos de formación en centros, potenciación de la investigación del profesorado y de los equipos docentes, utilización de internet, las TIC y los medios audiovisuales como un espacio para la creación y la experimentación didáctica,... Ese derecho e implícita obligación del docente de mantenerse actualizado en su formación podía conseguirse porque los CPR y luego los CAP, supieron estar cerca del profesorado, conocer con detalle los centros, sus demandas, las características de sus profesores, la urgencia de sus necesidades,... y planificar acorde a estas variables una oferta formativa lo más adecuada posible.
Señora Aguire, querer eliminar de golpe toda esta historia, despreciar todo este esfuerzo, es, cuando menos, una ignominia, algo impropio de un gobierno democrático. Un talante negociador, de intercambio de ideas, de consulta a los usuarios y a los mediadores de cualquier servicio, parece un requisito imprescindible para garantizar que se gobierna PARA el pueblo y no a espaldas del pueblo.
Señora Aguirre, constituye un insulto a la inteligencia de todos los profesores el querer disfrazar su política de desmantelamiento, de paso hacia adelante. Es más un salto al vacío. ¿Cuánto le costará al presupuesto público destruir o recolocar lejos de sus profesores todo el material que actualmente constituye la base documental y de recursos que conservan los CAP? ¿Cómo conseguirá un profesor ahora ese recurso para su actividad de aula, esa formación específica, el apoyo a una iniciativa formativa singular y específica de su centro? Resulta un insulto pretender reinventar constantemente la realidad.
Escuche, con humildad, la voz del pasado. De ella extraerá valiosas lecciones que le ayudarán a construir un futuro.
Cuente en sus planificaciones con los profesores. No utilice la educación como arma arrojadiza en sus luchas políticas. Nos merecemos sentirnos gobernados por políticos que nos representen, no que usen su privilegiado espacio social para el abuso de poder, para imponer sus ideas sin dar espacio al consenso o a la negociación.
Señora Aguirre, rectifique su política de centralización, su política de falta de diálogo.
La educación pública está en juego. Es su obligación velar por el bien común, por la enseñanza pública. De lo contrario el deterioro progresivo de este tesoro social será su especial y triste contribución a un retroceso que amenaza con comprometer gravemente las esperanzas de un futuro en el que cualquier madrileño tenga derecho a la mejor enseñanza posible, algo que venía siendo garantizado por nuestro sistema público de enseñanza.

Mario dijo...

Y una vez tengamos unas cuantas firmas ¿qué hacemso con ellas?
Las mandamos a algún organismo (sindicato, asociación) que las recoga, o se la mandamos al Consero???